jueves, 12 de marzo de 2009

Miradas indiscretas...


Mis sentimientos están a flor de piel...


Intento controlarlos pero no puedo, son demasiado fuertes, no puedo guardarme esto que llevo dentro que lucha por salir. Mientras ciertas miradas indiscretas van centrando su atención en mi, me abordan con curiosidad y solo consiguen aumentar mi impotencia. Al mismo tiempo una lucha que se libra en mi interior, pero la suerte está hechada y mi derrota, asegurada desde antes de empezar. Noto con mas impotencia como se escapa la primera lágrima y resbala lentamente por mi mejilla, levanto la cabeza y esas miradas no dejan de aumentar, mi desesperación se convierte en rabia y esta en furia.


Levanto la cabeza de nuevo esta vez con la irritación reflejada en mis facciones:

¿Que coño miráis? ¿No tenéis nada mejor que hacer?

Todos agachan la cabeza rápidamente mientras con la mirada hago que ardan en mi imanación, los odio, quiero matarlos.


¿Quien les da derecho a mirarme? ¿Quien les da derecho a juzgar lo que ven?


Ellos no son nadie, no pueden juzgarme y transmitirme esa frialdad, creen que soy débil pero no es cierto, una vez que se empieza es imposible parar y siguen observandome con disimulo, lo hacen con cara de indiferencia, se creen que por eso ya no me voy a dar cuenta, mi paciencia se va agotando.


¿Que se creerán estos ineptos? ¿Creerán acaso que están por encima de mi?


Me miran como si por el simple hecho de estar llorando, como si fueran superiores a mi, la situación es patética, uno de ellos me observa sin apartar la mirada, con impetuosidad, parece el típico machote de barrio, agacho la cabeza, mientras levanto mi mano, antes apollada sobre mi pierna, y la voy levantando lentamente en dirección a su cara mientras voy sacando el dedo corazón, de la forma mas prepotente que se me ocurre, acto seguido el machote de barrio, agacha la cabeza...


Normalmente en estas situaciones suelo actuar con indiferencia o tal vez timidez pero esta vez la situación puede conmigo, A otras personas les ocurriría , que agacharían la mirada o no sabrían donde mirar, pero no me avergüenzo ni me siento humillado por el hecho de estar llorando en un autobús después de una dura despedida, Quizás suene un poco ingenuo, pero no me avergüenzo de expresar lo que siento, después de todo, soy "músico" mis canciones hablan de lo que siento, la gente te observa como si fueras diferente, como si estuvieras desplazado de la sociedad, pretendo razonar conmigo mismo, intentando autoconvencerme de que si la situación fuera al revés ellos se sentirían abochornados justo al contrario que yo, pero estas reflexiones no me ayudan.


Aunque la verdad es que no me importa lo que me duele de veras no es que me observen, es el saber que quedan muchas horas eternas para volverte a ver...

No hay comentarios:

Publicar un comentario